Culminó con éxito el primer programa de mediación y derechos ciudadanos, una apuesta por resolver conflictos desde el diálogo y el derecho propio.
La justicia no siempre se encuentra en los grandes tribunales; muchas veces se construye en la plaza del pueblo, en las asambleas y en el diálogo vecinal. Con el objetivo de descentralizar el conocimiento legal y fortalecer los mecanismos propios de resolución de conflictos, celebramos la graduación de la primera generación de Mediadores Comunitarios.
Durante el programa, los participantes profundizaron en herramientas de derechos humanos, rutas de denuncia y técnicas de conciliación pacífica adaptadas a sus usos y costumbres. Este logro representa un paso firme hacia un verdadero acceso a la justicia, donde el empoderamiento de la comunidad permite resolver las problemáticas cotidianas de forma ágil, autónoma y con un profundo sentido de equidad social.


